jueves, 30 de septiembre de 2010

Sólo quería un café, con poca azúcar, quizá un croissant. No iba por la tertulia o el flirtreo. Sólo quería un café. Quizá echarle algún vistazo a las malas nuevas de los diarios o sacudirme esa pereza crónica de mis amaneceres. Juro por mí que sólo fui por un café, pero te vi. Y cambiaste mi vida, mi ritmo, mi espacio, mi tiempo, mi historia, mis sueños y todo. Y me agregaste risas, dos dudas, un duende, un par de fantasmas y este amor que te tengo. Juro por mí que sólo fui por un café, pero te vi. Quién iba a imaginar que esa mañana en el café yo iría a coincidir con el milagro de pisar el mismo espacio a la misma hora que tú. Y como si esto fuera poco que tus ojos se fijaran justamente en mí. Y juro por mí que sólo fui por un café pero te vi. Y cambiaste mi vida, mi ritmo, mi espacio, mi tiempo, mi historia, mis sueños y todo. Y me agregaste risas, dos dudas, un duende, un par de fantasmas y este amor que te tengo. Juro por mí que sólo fui por un café, pero te vi.

No hay comentarios: